martes, 13 de octubre de 2009

Más de 400 inventos argentinos, finalistas del concurso INNOVAR 2009

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Con estructura de alumnio yen base a silicona antideslizante, una novedosa bañadera plegable.
Apuntando a distintos rubros como el agro, el transporte, la vida diaria y el entretenimiento, los finalista fueron seleccionados de entre 2630 proyectos presentados y serán exhibidos en el Centro Cultural Borges, de Buenos Aires. Como cada año, organizado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología de la Nación, se repartirán 400 mil pesos en premio
Esta edición, récord en aspirantes y superando en un 50% a las del año anterior, contará con 400 proyectos innovadores de todo el país. Completando un número cercano a los 10.000 proyectos a lo largo de las cinco ediciones de INNOVAR.

De entre ellos saldrán los ganadores de las distintas categorías: "Producto Innovador", "Diseño Industrial", "Innovaciones en el Agro", "Investigación Aplicada", "Escuelas Técnicas" y "Diseño Gráfico". Además, este año se sumaron dos nuevas categorías, “Tecnologías para el desarrollo social” que está dedicada a incentivar proyectos que tengan como fin mejorar la calidad de vida de la población y “Concepto innovador” que apunta al diseño conceptual de productos o procesos originales, con posibilidades de desarrollarse en el futuro.

En tanto, Producto Innovador ha sido una de las categorías con mayor cantidad de presentaciones. Estos proyectos corresponden a productos o procesos destacados por su altura inventiva y su potencial comercial, patentado o patentable en Argentina y/o en el exterior.

Serán 60 los ganadores que se repartirán 400 mil pesos en premios, además del premio adicional INNOVAR que será elegido entre todos los ganadores y se conocerán el viernes durante la ceremonia de entrega de premios que comenzará a las 17 horas.

sábado, 3 de octubre de 2009

El invento Mondragón


A Rajatabla

Jorge Villegas

El general Mondragón, experto en artillería, invitó a su compadre, don Porfirio Díaz, a la exhibición de un accesorio que había inventado, que permitía afinar con precisión matemática la puntería de los cañones.

La exhibición, rodeada de la pompa y ceremonia castrenses, era impresionante pero algo no funcionaba. Aunque Mondragón ajustaba una y otra vez su invento, el cañón nada más no disparaba.

Díaz, que también era experto militar, le pidió a Mondragón intervenir. El dictador se acercó al cañón, le quitó algo y ¡pum!, funcionó. Mondragón, medio mosqueado, le preguntó: ¿Y qué le quitaste, compadre? ¡Pues tu invento!

Eso es lo que está haciendo Rodrigo Medina con los inventos de González Parás: deshuesando el espeso aparato administrativo que inventó hace seis años, para una pretendida modernización administrativa y un intento fallido de ciudadanización.

Natividad, experto en administración pública, educado en Francia, tejió una tupida red organizacional que frenó el arranque de su gobierno por un año entero, mientras las estructuras inventadas se ajustaban a las leyes o se cambiaban las leyes para autorizarlas.

Creó agencias, institutos, comisiones, fideicomisos, consejos, pero, contradictoriamente, centralizó en sus manos la coordinación y el mando en todos esos organismos.

Para empezar un nuevo sexenio, Medina tiene que eliminar el invento Mondragón de su padrino, para que el cañón truene.