jueves, 5 de junio de 2008

La Guillotina

Joseph Guillotín (Fr. Fines del S. XVIII)
Si bien el nombre del instrumento se debe al Dr. Joseph Ignace Guillotin, y pese a la consideración de muchos de que, por tanto, él fue su inventor.
Si es verdad que la propuesta de su empleo para utilizarla en llevar a cabo las penas de muerte (como máquina de cortar cabezas) fue suya, aunque no así la invención del instrumento.

Porque un aparato similar ya se usaba en Italia desde el s. XV (mannaia, descrita en “El Viaje a Italia” de Labat, publicado en 1730), en Inglaterra (Halifax gibet) y en Escocia (maiden, que se empleaban para ejecutar a los aristócratas o clérigos condenados a muerte). Se empleaba así como un instrumento reservado para casos especiales, en los que por la condición del individuo condenado no se admitía la intervención directa del hacha del verdugo. De los siglos XII y XIII también se tienen indicios, incluso una máquina similar ejecutí a Titus Manlius, en la Antigua Roma.

Su inventor, por tanto, parece ser desconocido.

Como curiosidad, la primera cabeza que rodó inaugurando el instrumento del terror en Francia fue la de Nicolás Jacques Pelletier, convicto de complicidad con un desconocido de haber atacado a media noche en la calle de Bourbon-Villeneuve a un peatón para robarle la cartera que llevaba con 800 libras, golpeándole con un bastón.

El primer gillotinado político fue Luis David Collenot d’Angremont, condenado por su participación en los crímenes del 10 de agosto. Fue decapitado el 21 de agosto de 1792, llevándose en esta ocasión la guillotina a la plaza del Carrousel, escenario del crimen y por ello también el de la expiación. Dos días después, la Commune de París decreta que la guillotina permanezca allí hasta nueva orden y se sigan realizando las siguientes ejecuciones.

martes, 3 de junio de 2008

El alfabeto Morse


Inventos que cambiaron el curso de la humanidad.
A los 27 años conoció a Lucrecia Walker, una bella y culta joven de la que se enamoró. La pareja se casó y siete años después ella murió, dejando desconsolado al artista, quien además tuvo que buscar el sustento para mantener a sus tres hijos. A pesar de ser un genio, no llegó a ganar mucho dinero como pintor y durante esos años malvivía con sus escasos ingresos. En ocasiones, llegaba a pasar días sin comer, en lo que esperaba el pago por algún cuadro o lección de pintura.

Su latente interés por los asuntos de la electricidad se concretó durante el regreso de un viaje por Europa. Cuando estudiaba en Yale aprendió que si se interrumpía un circuito se veía un fulgor y se le ocurrió que esas interrupciones podían llegar a usarse como un medio de comunicación. Esta posibilidad lo obsesionó.

Al llegar a tierra de aquel viaje en 1832 ya había diseñado un incipiente telégrafo y comenzaba a desarrollar la idea de un sistema telegráfico de alambres con un electromagneto incorporado. El 6 de enero de 1833, Morse realiza su primera demostración pública con su telégrafo. A la edad de cuarenta y un años, se internó en la tarea de construir un telégrafo práctico y despertar el interés del público y del gobierno en el aparato para luego ponerlo en marcha. En 1835 apareció el primer modelo telegráfico que desarrolló Morse. Dos años más tarde abandonó la pintura para dedicarse completamente a sus experimentos, lo cual opacaría rotundamente sus méritos como pintor.


Últimos años [editar]
Retrato de Samuel F. B. Morse por Mathew Brady, entre 1855-1865En 1838 había perfeccionado ya su código de señales, que a base de puntos y rayas llegó a conocerse y usarse mundialmente como "Código Morse". Intentó implantar líneas telefónicas primero en Estados Unidos y luego en Europa pero ambos intentos fracasaron. Por fin, Morse consiguió que ante el Congreso de su país se presentara un proyecto de ley para proporcionarle 30.000 dólares designados a construir una línea telegráfica de 60 km de longitud. Varios meses después el proyecto fue aprobado, y la línea se extendería a lo largo de 37 millas entre Baltimore y Boston.

El 24 de mayo de 1844, Morse transmitió el mensaje que se haría tan famoso: "Qué nos ha forjado Dios" "What hath God wrought"(una cita bíblica, Números 23:23 ) desde la Suprema Corte de los EE.UU. En Washington, D.C. a su asistente, Alfred Vail, en Baltimore, Maryland. A pesar de lo notable de su trabajo, Morse debió enfrentarse a la oposición de supersticiosos que culpaban a su invento de todos los males. Además, el invento estaba siendo desarrollado simultáneamente en otros países y por otros científicos, por lo que Morse se vio envuelto en largos litigios para obtener los derechos de su sistema; mismos que le fueron reconocidos en 1854 por la Corte Suprema de los Estados Unidos.

Con su invento, Morse ganó una gran fortuna con la que compró una extensa propiedad, y en sus últimos años se dedicó a hacer obras filantrópicas, aportando sumas considerables a escuelas como Vassar College y la Universidad de Yale además de otras asociaciones misioneras y de caridad.

sábado, 31 de mayo de 2008

El contador Geiger


Inventos que cambiaron el curso de la humanidad.
Johannes (Hans) Wilhelm Geiger (Neustadt, Alemania, 30 de septiembre de 1882 - Potsdam, 24 de noviembre de 1945), físico alemán. Junto a Walter Müller desarrolló el contador Geiger

En 1902, Geiger empezó a estudiar física y matemáticas en Erlangen donde se doctoró en 1906. En 1907 empezó a trabajar junto a Ernest Rutherford en la Universidad de Manchester. En 1912 fue nombrado jefe del Instituto de investigación físico-técnica en Berlín. Allí desarrolló, junto a uno de sus estudiantes graduados, el contador Geiger.

Fue también miembro del Club del Uranio en la Alemania nazi, un grupo de científicos alemanes que, durante la Segunda Guerra Mundial, trabajaron sin éxito en la creación de la bomba atómica alemana.

Su lealtad al Partido Nazi le llevó a traicionar a diversos colegas judíos; algunos de estos colegas le habían ayudado en sus investigaciones antes de que se hiciera miembro del partido nazi.

Murió en Potsdam unos meses después de que finalizara la guerra.

miércoles, 28 de mayo de 2008

Arquímedes (En el S. III a. de C)



Inventos que cambiaron el curso de la humanidad.
La palanca
El tornillo sin fin
El tornillo elevador de agua
La rueda dentada
La balanza hidrostática
Los espejos ustorios

domingo, 25 de mayo de 2008

El Cinemascope Henri Chretien (Fr. 1929)


InEl CinemaScope es un sistema de filmación caracterizado por el uso de imágenes amplias en las tomas de filmación, logradas al comprimir una imagen normal dentro del cuadro estandard de 35mm, para luego descomprimirlas durante la proyección logrando una proporción que puede variar entre 2,66 y 2,39 veces más ancha que alta. Esto se lograba con el uso de lentes anamórficos especiales que son instalados en las cámaras y las máquinas de proyección.

Las pantallas sobre las que inicialmente se proyectaban las películas en este sistema eran más amplias que las usadas tradicionalmente hasta 1953 y poseían una concavidad que permitía además eliminar ciertas distorsiones propias del sistema en sus comienzos. Con los años y los perfeccionamientos técnicos, dichas distorsiones fueron finalmente eliminadas y el uso de pantallas cóncavas se hizo innecesario.
ventos que cambiaron el curso de la humanidad.

viernes, 23 de mayo de 2008

sistema de lectura para ciegos


Inventos que cambiaron el curso de la humanidad.
Louis Braille (Coupvray, París, 4 de enero de 1809 - 6 de enero de 1852) fue un profesor francés, famoso por la invención del sistema de lectura para ciegos que lleva su apellido.

A la edad de 3 años perdió la vista. Se infectó el ojo izquierdo tras un accidente en el taller de su padre, Simon-René Braille. La infección acabó por dañarle el ojo derecho también, provocándole una ceguera irreversible.

En 1829, a los 14 años, inventó el sistema de escritura que lleva su nombre.

Las letras se representan con grupos de 6 puntos, alineados en 2 columnas de 3 puntos. Cada letra se representa por una combinación única de algunos de estos puntos en relieve.

Fallece en París, debido a la tuberculosis, el 6 de enero de 1852.

lunes, 19 de mayo de 2008

El "Bramah water close" o retrete


Inventos que cambiaron el curso de la humanidad.
Si hay alguien a quien todos los días se le rinde un silencioso homenaje en cualquier parte del mundo, ése es Joseph Bramah. Porque este ignorado señor es el inventor del «Bramah water close», el WC, el retrete.

Durante la Edad Media cada cual hacía sus necesidades donde le parecía. El hedor que desprendían ciudades y personas era insoportable. Ciudades como París eran inmensas cloacas donde al volver de cada esquina podías encontrar a alguien defecando. No es de extrañar que en 1530 un manual de buenas maneras recomendara que «es descortés saludar a alguien mientras esté orinando o defecando». Y recordemos que la construcción inicial del palacio de Versalles, en el siglo XVII, incluía grandiosas fuentes y ningún retrete.

El primer retrete fue inventado en el siglo XVI por sir John Harrington; la reina Isabel I de Inglaterra lo instaló en su palacio de Richmond. Pero no tuvo mucho éxito. Doscientos años más tarde Alexander Cumming, matemático y relojero, patentaba su propia versión del retrete. Funcionaba con una palanca que al tirar de ella dejaba escapar el agua de un depósito y abría una compuerta en el fondo del retrete, vaciando su contenido en el desagüe. Entonces entró en escena Bramah. Se dedicaba a instalar los retretes de Cumming y veía que tan útil accesorio podía mejorarse. En 1778 patentó su propio modelo. A lo largo de ese siglo el Bramah fue a la cabeza y en la segunda mitad del siglo XIX su retrete evolucionó hacia el modelo de una pieza que hoy conocemos.

Porque convirtió nuestro mundo en algo menos apestoso, merece la pena que recordemos a Joseph Bramah.