viernes, 20 de junio de 2008

Caleidoscopio



Invención del caleidoscopio (del griego "bonita forma"): Primer juguete óptico del físico escocés David Brewster (1781-1868).
Cualquiera vio alguna vez un caleidoscopio. Ese objeto tubular similar a un telescopio pero en la mayoría de los casos sensiblemente más pequeño. Los hay de todas formas y colores. Sofisticados o sencillos. Las formas que atisbamos al otro lado, lejos de ser estrellas o planetas son caprichosas y caóticas. El diccionario de la Real Academia Española define el caleidoscopio como “un tubo ennegrecido interiormente, que encierra dos o tres espejos inclinados y en un extremo dos láminas de vidrio, entre las cuales hay varios objetos de forma irregular, cuyas imágenes se ven multiplicadas simétricamente al ir volteando el tubo, a la vez que se mira por el extremo opuesto”

Fabricar un caleidoscopio artesanal es sencillo si se quiere hacer el intento. Se necesita un tubo del material que sea, preferiblemente resistente. Se le toma el diámetro y se lo divide en tres. Se le colocan tres espejos en su interior para reflejar los vidrios de colores molidos que se pondrán en una de las puntas. En una de ellas se coloca una tapa con un orificio que permita mirar y en la otra punta, dos tapas entre las cuales irán los vidrios de colores en trocitos. Estos pueden reemplazarse por mostacillas. Bastará girarlo para ver, cada vez, un abanico de imágenes diferentes.