domingo, 9 de agosto de 2009

Para gente con discapacidad


o existen juguetes para niños ciegos en Latinoamérica, que no basen su atractivo en el aspecto visual. Es una dificultad que la profesora argentina Virginia A.
Pérez se propuso resolver. Ella presentó uno de los cinco problemas que personas con discapacidad ubicaron en los primeros lugares en el concurso Un Mundo de Soluciones.

43 480 personas
apoyaron la necesidad de juguetes para personas ciegas, en un concurso.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) propuso en su página web (http://www.bidinnovacion.org/) que los interesados pongan en debate una dificultad y consiguió que respondan ciudadanos de 59 países.

61 160 usuarios votaron a favor de la idea de Johanna Ugarelli, de Perú. Ella planteó la necesidad de contar con un ‘software’ de trabajo para personas con discapacidad visual. Tuvo algunas dificultades al laborar en el área de recepción de llamadas de una empresa.

Su sistema estaba diseñado en Visual Fox, un ‘software’ para entorno DOS, y el JAWS (Job Access With Speech) for Windows no reconoce el entorno. El JAWS es un programa que convierte el contenido de la pantalla en sonido, lo que permite a las personas invidentes utilizar el computador.

Ugarelli contó que debía ingresar a los usuarios, tomarles la reserva e ingresarla en el sistema.

Entonces esta se convertía en un archivo no modificable. Pero tampoco podía ingresar a leer el formulario de tarifas, ni registrar nuevos usuarios en el sistema.

Para resolver esas tareas no tenía más opción que recurrir a sus compañeros, dependía de ellos.

El problema de los juguetes se ubicó en el segundo puesto, con 43 480 votos. La maestra argentina dio la solución a través de la creación del muñeco Braillín.

“Puede ser usado desde muy temprana edad, como cualquier otro muñeco. Pero la incorporación del signo que genera todas las letras del alfabeto Braille en su cuerpo, facilita la temprana adquisición de conceptos necesarios para el posterior aprendizaje del sistema de lecto-escritura.

Carlos Guaipatín, del BID, explica que el concurso de las mayores dificultades para las personas con un tipo de discapacidad también tiene una contraparte.

Además de los problemas, hay una etapa de soluciones. En septiembre planean financiar las mejores propuestas que solucionen las dificultades de las personas con discapacidad.

Según Guaipatín, muchas veces no se trata de un contratiempo tecnológico, pues en el mercado hay algunos de los productos que la gente con discapacidad necesita. Pero por ser un grupo excluido no expresa sus demandas y no logran acceder a las respuestas.

José Gómez, del Instituto de Tecnología de Massachusetts, en Estados Unidos, dio una charla invitado por el BID, cuenta que sus estudiantes van a las comunidades a identificar necesidades.

Así surgió la idea de inventar un etiquetador para invidentes. Se trata de una cinta adhesiva con escritura braille.

“Un invidente requiere rotular las latas de maíz, fréjol, etc.. Para cocinar, son cosas básicas”. Los alumnos de Ingeniería fabricaron una alternativa a la costosa máquina que cuesta USD 700. El producto está en etapa de pruebas, pero se vendería en USD 100.

También crearon una silla de ruedas todoterreno. “A Ecuador llegan sillas de titanio o aluminio, fabricadas en Alemania y usadas en EE.UU. Pero es como meter a un Ferrari a la Amazonia”.

Otro de los inventos realizados en el Instituto de Tecnología de Massachusetts es un bastón electrónico para invidentes, que les ayuda a identificar peligros
que no están a ras de piso, como ramas de árboles en su camino, etc.

Un guía inteligente para los no videntes

El bastón inteligente supera al bastón blanco, inventado por Helen Keller, enfermera de EE.UU., en 1925. A través de un dispositivo se reconocen los obstáculos. Su tecnología imita el sistema del murciélago para identificar los objetos por medio de sus vibraciones.

Un bastón electrónico para ciegos, que mide la distancia de los objetos con rayos láser y pasa la información a través de sonidos de un pequeño dispositivo ya se inventó en la Universidad París Sud Orsay, en 2004.

El 10% de personas tiene una discapacidad en el mundo. Carlos Guaipatín, del BID, indica que si una pareja de clase media tiene un hijo con una deficiencia física e intelectual, aumentarán sus problemas.

Guaipatín señala que quizá el único ingreso de la familia es su trabajo, no tienen un activo para alquilar, ni bienes de capital. La madre dejará el trabajo para cuidarlo, caerán los ingresos y el hermano dejará sus estudios.

“Cometer un error te llevara al acierto de mejorarlo” (Abel Desestress)