sábado, 3 de octubre de 2009

El invento Mondragón


A Rajatabla

Jorge Villegas

El general Mondragón, experto en artillería, invitó a su compadre, don Porfirio Díaz, a la exhibición de un accesorio que había inventado, que permitía afinar con precisión matemática la puntería de los cañones.

La exhibición, rodeada de la pompa y ceremonia castrenses, era impresionante pero algo no funcionaba. Aunque Mondragón ajustaba una y otra vez su invento, el cañón nada más no disparaba.

Díaz, que también era experto militar, le pidió a Mondragón intervenir. El dictador se acercó al cañón, le quitó algo y ¡pum!, funcionó. Mondragón, medio mosqueado, le preguntó: ¿Y qué le quitaste, compadre? ¡Pues tu invento!

Eso es lo que está haciendo Rodrigo Medina con los inventos de González Parás: deshuesando el espeso aparato administrativo que inventó hace seis años, para una pretendida modernización administrativa y un intento fallido de ciudadanización.

Natividad, experto en administración pública, educado en Francia, tejió una tupida red organizacional que frenó el arranque de su gobierno por un año entero, mientras las estructuras inventadas se ajustaban a las leyes o se cambiaban las leyes para autorizarlas.

Creó agencias, institutos, comisiones, fideicomisos, consejos, pero, contradictoriamente, centralizó en sus manos la coordinación y el mando en todos esos organismos.

Para empezar un nuevo sexenio, Medina tiene que eliminar el invento Mondragón de su padrino, para que el cañón truene.