lunes, 19 de mayo de 2008

El "Bramah water close" o retrete


Inventos que cambiaron el curso de la humanidad.
Si hay alguien a quien todos los días se le rinde un silencioso homenaje en cualquier parte del mundo, ése es Joseph Bramah. Porque este ignorado señor es el inventor del «Bramah water close», el WC, el retrete.

Durante la Edad Media cada cual hacía sus necesidades donde le parecía. El hedor que desprendían ciudades y personas era insoportable. Ciudades como París eran inmensas cloacas donde al volver de cada esquina podías encontrar a alguien defecando. No es de extrañar que en 1530 un manual de buenas maneras recomendara que «es descortés saludar a alguien mientras esté orinando o defecando». Y recordemos que la construcción inicial del palacio de Versalles, en el siglo XVII, incluía grandiosas fuentes y ningún retrete.

El primer retrete fue inventado en el siglo XVI por sir John Harrington; la reina Isabel I de Inglaterra lo instaló en su palacio de Richmond. Pero no tuvo mucho éxito. Doscientos años más tarde Alexander Cumming, matemático y relojero, patentaba su propia versión del retrete. Funcionaba con una palanca que al tirar de ella dejaba escapar el agua de un depósito y abría una compuerta en el fondo del retrete, vaciando su contenido en el desagüe. Entonces entró en escena Bramah. Se dedicaba a instalar los retretes de Cumming y veía que tan útil accesorio podía mejorarse. En 1778 patentó su propio modelo. A lo largo de ese siglo el Bramah fue a la cabeza y en la segunda mitad del siglo XIX su retrete evolucionó hacia el modelo de una pieza que hoy conocemos.

Porque convirtió nuestro mundo en algo menos apestoso, merece la pena que recordemos a Joseph Bramah.

1 comentario:

Leti dijo...

Gracias por tu entrada. Muy buen blog, por cierto. Saludos.